jueves, 20 de marzo de 2014 Publicado por María García Esperón Posted in

Tres inhalaciones


Próximamente aparecerá en la colección "Helado de mamey" de Armargord, "Tres inhalaciones" de Luis Miguel Rabanal. Aquí, un poema de la parte central del libro:

GOTTFRIED BENN SE SACA UN POEMA DE LA MANGA


sin nadie a quien hablar y sin mujeres
G. B

El atardecer es un sarpullido increíble
cuando más despacio pasan los trenes.
Nadie va a preguntarme hoy
la hora tampoco, se dice el extranjero.

Las muchachas bullen con cintas en llamas.
El mago está cerca: busca en su fardel
la arrogancia y el tubo de aceite
para impedir la vida sin misericordia ninguna.
El mago se agacha a sonreírle
al tullido.

Donde la vejez se hace llamar
por la voz frugal que clarifica la tarde
allí acecha el trajín y la sombra el hombre
siniestro, sacude sus pies, está solo.
Es verdad que se humedece la tierra
y las algarabías del tiempo no son sino hilos
que trunca con sus dientes manchados
el pequeño canalla.


miércoles, 25 de septiembre de 2013 Publicado por María García Esperón Posted in

En su rostro deshecho...



 En su rostro deshecho por el olvido y el barro los resentimientos se apuran y bromea el insulso. Porfía la bondad en distraer con malicia las manos atadas y acaecen tristezas, se cuelgan de tu garganta el corazón y las perlas del vil. Caminos sin ti, caminos vacíos que alguien transita desde el espesor pero que casi nadie percibe. Pájaros negros y blancos aguardan que la salud o la fortuna o la nieve retornen. Ya no miro en tus ojos esa distancia subrepticia, ruin e insalvable.

 (C) Luis Miguel Rabanal
A la que falta
Origami, 2013
Página 34
viernes, 14 de junio de 2013 Publicado por María García Esperón Posted in

A la que falta, próximamente




En la Colección La casa del pintor de la editorial jerezana Origami, con prólogo de Ana Martín Puigpelat y epílogo de Javier Gil Martín. La portada es de Julia D. Velázquez.

jueves, 28 de febrero de 2013 Publicado por María García Esperón Posted in

Manhattan Club



MANHATTAN CLUB

Esa puerta angosta que se abre de súbito y enseña
a la noche la ropa más íntima de B. hace feliz a quien la ama.
Desde su mostrador el muchacho delata el cuerpo que es hermoso
y decide anotar su enjundia ahora, entre trago y trago de martinis
con un temblor de no prometido placer en sus labios yermos,
entre los libros de abreviar la vida y los ojos que le nublan
sus necias palabras de alcohólico anónimo.
Solamente eso es el amor:
Ben Webster y la mujer que con fatalidad lo ha mirado.
«El tiempo inmóvil, y yo aquí expuesta a la contemplación
como un juguete rosa, con alas y manos que recorren
las estrías de mi vientre y después deben decirme
que mis actos son bellos en sí, consuelo de truhanes
que me masturbarán más tarde en una esquina de la noche».
Quiere componer su estatura envuelta en pliegues de mentira,
lo mismo que hacen los embalsamadores, música sagrada
en sus ingles y mucho silencio
cuando en medio de sus muslos se adivina la promesa
de haberse postergado el mundo, y él contra su abrazo.
Únicamente eso es amor: las apagadas luces y una mujer
que llora inmensamente su soledad besándose ella sola,
buscándole algún parecido a la muerte con su harta delicia.
«Afuera hay cien mil coches en llamas y las horas
transcurren porque yo así lo deseo, porque mi carne
es dulce y mi coño de suaves orillas, como todo lo que arde,
es tierno y profundo.
Alegre matador, ven a tomarme si te atreves».
Esa puerta que se abre y penetran calimas.
Y alguien ya tose.

(C) Luis Miguel Rabanal
Voz: María García Esperón
Música: L. Einaudi
lunes, 3 de diciembre de 2012 Publicado por María García Esperón Posted in

Aguzos



Hay días funestos que nos tiran del pelo
y nos hablan al oído con murmullos soeces,
es cuando cauterizan mejor las heridas.
Conviene estar solo
para acallar estas lenguas, nos apuran a
padecer como demonios sin pronunciar
bien nuestro nombre, nos echan de la sala
como tantos amigos.
Así la flaqueza estira más nuestra piel
y nos ata las manos, quisiste
presenciar de cerca el horror.
Dicen que quema, dicen que el pasado
se asusta contigo y comienza a dar vueltas
el mal de la asfixia,
o sea, el del cuerpo que tuvimos.
Yo puedo discernir esa historia,
asumir la ignominia y callar.
En cambio tú, hombre de pacotilla
y tristezas, retuerces tus sentidos y te haces
preguntas, preguntas como sales de fruta.
Porque para la soledad,
para la intemperie que dibujan para ti
los niños que devuelven sangre y espuma
en este preciso momento
no hay palabras que descifren tu vida.
Has vuelto a mirar.
En Olleir la memoria se agría, esperas
a que ella tienda la sábana más blanca
con los dedos cortados de tu madre, notas
que no está.
A lo mejor nos engañamos
al creer que fuimos un poquitín calamitosos,
hay días dulces para ese regreso.


(C) Luis Miguel Rabanal
Música para torpes
jueves, 7 de junio de 2012 Publicado por María García Esperón Posted in

Tres inhalaciones: Lectura de poemas de Luis Miguel Rabanal


jueves, 24 de mayo de 2012 Publicado por María García Esperón Posted in

Música para torpes



Luis Miguel Rabanal con esta Música para torpes nos pone en las manos un martillo y un cincel para golpear la realidad sin misericordia y esculpir y desbastar su sentido último.
Versos desde el límite que no nos dejan descansar, que nos ponen contra las cuerdas de las verdades que nos arrasan y que, sin nada de preámbulos, como el título del poema inicial, nos urgen a sangrar de las heridas que habíamos olvidado ya.
La existencia se abre paso a través de la palabra de Rabanal para dibujarnos en ella como seres de conciencia a merced de la conciencia: imposible detener la fatalidad pero posible increparla y ponerla a ella también contra sus propias y terribles, inmisericordes cuerdas. (María García Esperón)

OTRA INGRATITUD


Además no lograrías hacerle frente
a la adversidad, masticar el bistec 
para ella y que suspire.
Que ya va siendo hora de recuperar el amor
con palillos, que a veces me suceden
oscuras maravillas que más vale 
no escuchar, que a veces al que tú sabes
no le quedan más escrúpulos 
que desvestirse y al final calderos 
de agua fría por si acaso.
Pero tú no estás, o no te has atrevido 
a representar con pena, 
ante quien corresponda, esa manía 
tan breve y tan secreta de tocar tus labios
para sellar allí diversas proporciones
de deseo.Nadie va a correr en tu defensa,
nadie hoy se acostará a tu lado,
igual que nos traen a la mente caricias
heladas que no dimos.
Y eso porque alguien se consagra
a lavar tus ojos con cautela y a retirar
tus heces sin discreción ninguna,
no quieres nombrar la rabia inmensa
de los días cuando aplazas el ronroneo
que la casa te rinde con hastío.
Pero tú no estás,
no has regresado del terrible esplendor
que dura entre tus manos como un contagio
azul, ni siquiera lo oyes cuando crees dormir
y tu carne se pudre con mágica tibieza.
Pobre estúpido, que del laberinto
atesoras los peores excesos.


(C) Luis Miguel Rabanal

Música para torpes.
Luis Miguel Rabanal
Baile de Sol Ediciones
Tenerife, 2012